miércoles, 12 de septiembre de 2012

LA MARCHA, LOS DESTITUYENTES Y LA CONSTITUCIÓN


El 19 de septiembre de 1945, la Junta Coordinadora Democrática realizaba la “Marcha de la Constitución y la Libertad” en la plaza del Congreso. En la misma desfilaban, de la mano, las banderas de distintos sectores de la vieja Argentina de izquierda a derecha. El objetivo era juntar al antiperonismo contra Perón con la consigna de “el gobierno a la Corte Suprema”. Esto, significó la antesala del golpe contra el entonces Coronel.

El 13 de septiembre, pero del 2012, se llevará a cabo en todo el país una marcha por “la Libertad y la defensa de la Constitución Nacional”. La consigna en este caso es el NO a la reelección de Cristina Fernández y, de esta manera, juntar a todo el antikirchnerismo en contra del gobierno nacional ¿antesala de la destituyente?



1945
Los sectores oligárquicos de la Argentina se encontraban azorados por el accionar de un Coronel que a través de la Secretaría de Trabajo y Previsión les otorgaba derechos a los trabajadores argentinos, aumentos salariales, organización de sindicatos, leyes laborales y sociales, Estatuto del Peón, etc.

Mientras la popularidad de Perón iba aumentando entre las clases postergadas en el país, del mismo modo lo hacia el odio de los sectores acomodados. Estos últimos anhelaban que el país regresara hacia su “normalidad” y para ello era necesario voltearlo. Dicha normalidad se basaba en el regreso a la argentina colonial, de ser posible con voto calificado y sin sindicatos que pidieran cosas.

La marcha del 19 de septiembre, antesala del golpe, contó con la presencia del Partido Comunista, el Partido Socialista, la UCR, la Sociedad Rural Argentina, entre otros sectores de la partidocracia, junto a las damas y señores distinguidos de la sociedad porteña además de la presencia del embajador de los Estados Unidos, Spruille Braden.

Este amplio espectro opositor terminaría confluyendo, luego, en la Unión Democrática para enfrentar a Perón en las elecciones luego de que el histórico 17 de octubre sabotease los planes destituyentes del embajador yanqui.

Estos mismos sectores son de poco salir a las calles, solo en casos excepcionales y para salvar a la patria. En 1955 lo hicieron para festejar la caída de Perón y el regreso a la “normalidad” democrática y constitucional, es decir, a la Argentina colonial.

2012
“En tres actos, distintas fuerzas apuntaron contra el intento de habilitar a Cristina para un tercer mandato. La UCR vio a Moyano, el FAP llamó a juntar firmas y el Pro reunió a constitucionalistas (…) Desde Hermes Binner, (que se supone quiere correr por izquierda al Gobierno), hasta Hugo Moyano, la UCR y el Pro y sus aliados lanzaron formalmente ayer una ofensiva para frenar la reformar de la Constitución que habilitaría a Cristina a ilusionarse con quedarse con la llave de la Casa Rosada hasta 2019” (1).


El tema se ha instalado. Los diversos personajes de la oposición han comenzado la cruzada en contra del gobierno. A partir de diversas declaraciones, los vetustos personajes políticos opositores y los opinólogos de los monopolios de comunicación han salido al ruedo en contra de la reelección de Cristina. Como en el 45 los une el odio.

A través de la página http://argentinosindignados.com, se convoca para este jueves a una movilización. Lo mismo ocurre a través de redes sociales para marchar por “la Libertad y la defensa de la Constitución Nacional”. A pesar de que muchos de sus organizadores se apuren en decir que esta marcha “no es en contra de nadie”, lo cierto es que se convoca a la misma “En contra del gobierno K” (2). “Un evento creado en Facebook invita a más de 12 mil mendocinos a "cacerolear" en contra del Gobierno kirchnerista (…) "Que se vayan todos, no puede ser que cada día se inventen algo nuevo y nadie haga nada. El cambio depende de nosotros", reza la descripción del evento” (3).

¿Por qué nos movilizamos? Se preguntan. Y luego enumeran los argumentos evocados para la marcha:

-La libertad de expresión se va convirtiendo de a poco en un recuerdo.

-La Presidente abusa de la Cadena Nacional.

-Sus aliados de otros países son lo peor de la comunidad internacional. Argentina está cada día más excluida del mundo.

-Se adjudicaron potestades de reescribir la historia.

-La pobreza sigue igual.

-No somos libres de salir del país.

-Te dicen en qué divisa tenés que ahorrar.

-No podes importar libremente.

La lista sigue. Responder a todos estos sofismas ameritaría escribir otra nota. Baste con decir que dichos argumentos no son novedosos ni originales. A estos supuestos organizadores “independientes” se les adelantaron hace ya tiempo Carrio, Macri, Binner, Cobos, Magneto, Biolcatti, Miguel Del Sel, Moyano, etc., ¿Casualidad?

Así como en 1945 el gorilismo marchó evocando la Constitución en contra del país, hoy se intenta desestabilizar a un gobierno elegido por amplia mayoría (actualmente posee una imagen positiva superior al 50% según CEOP), también en nombre de la Constitución. Y, como entonces, motorizado por los sectores antinacionales. Más allá de que algunos asistan por simple ingenuidad, lo cierto es que la marcha persigue una clara intencionalidad política.

Como diría Discepolín… ¡A mí, ya no me la podes contar Mordisquito!


Notas:
(1) Los Andes, Fuerte ofensiva opositora para frenar la re-reelección, 12/09/2012.
(3) MDZ, Convocan a un cacelorazo nacional contra el Gobierno y Mendoza también se suma,12/09/2012.

lunes, 3 de septiembre de 2012

REPÚBLICA DOMINICANA, LA PATRIA DE "ELLOS"...



Esta es una nota de una serie de documentos y trabajos que estamos dispuestos a presentarle al lector con el correr de los días, sobre la importancia de la CELAC.

Pretendemos desde aquí, poner sobre el tapete aquellas tradiciones político-socio-históricas que nos unen con el resto del continente y resaltar la importancia de este organismo que excluye al principal opresor de estos pueblos libres, EE.UU. Y exponer una serie de notas referidas a cada país integrante del mismo. 
“Somos un país porque fracasamos en integrar una Nación” decía Ramos, quizás la historia 200 años después nos de revancha.


República Dominicana, la patria de “Ellos”…
La isla “La Española”, ubicada en el archipiélago de las Antillas Mayores, se encuentra compartida por dos Estados: en la parte occidental por Haití y, la oriental por República Dominicana. Esta última, tanto por superficie como por población, es el segundo país más grande del Caribe.


La República Dominicana alcanzó su independencia en 1821, pero solo la mantuvo por un año. Recién a partir de 1844 logró consagrar su definitiva independencia, aunque esta se halla visto empañada por las ocupaciones que sufrió en su territorio.

Fue colonia de la corona de España y de Francia, fue ocupada por Inglaterra y Estados Unidos. Actualmente, y bajo un gobierno democrático, comienza a emparentarse con el proceso latinoamericanista que recorre la región y a saldar las cuentas pendientes de su atraso histórico, producto del saqueo y el pillaje de las potencias coloniales.


De piratas, invasores y “Ellos”
En 1586 atracaron en las costas de “La Española” los barcos de la piratería inglesa al mando de Sir Francis Drake. Los ingleses no solo saquearon y destruyeron parte de la ciudad de Santo Domingo, sino que también provocaron el éxodo de los habitantes. Como si esto fuera poco, reclamaron el pago de una suma importante de dinero para devolver el territorio ocupado.Cuando se terminó de pagar el rescate (25,000 ducados), los ingleses se retiraron, el 10 de febrero, al mes de haber desembarcado y capturado la ciudad. Además del rescate pagado, Drake emprendió marcha con un importante botín.

De Santo Domingo, Drake siguió hacia Cartagena de Indias, la cual incendió, y al puerto de San Agustín, en la Florida, al que dejó destruido. Regresó a Plymouth el 28 de julio de 1586, después de una campaña de diez meses, en la que causó a los españoles pérdidas que se evalúan en unas 600,000 libras esterlinas”[1].

Esta hazaña del pillaje inglés demostraba, para Europa, las falencias que empezaba a mostrar España en su sistema colonial, y lo vulnerable que era en especial para los enemigos de la corona, particularmente Inglaterra.

Para 1697, España cede la parte occidental de la isla, hoy Haití, a los franceses. Tiempo después, “al tiempo que en la colonia francesa de Saint Domingue ocurrían cambios provocados por la rebelión de los esclavos, en Francia sucedían cambios políticos de primera importancia. El gobierno burgués de los girondinos fue derrocado por los radicales jacobinos quienes inmediatamente declararon la guerra a Inglaterra, Holanda y España, potencias enemigas de la Revolución Francesa”[2]. España fue a la guerra en contra del republicanismo francés, que se enfrentaba a su vez a su poder monárquico. A mediados de 1795 perdió la guerra y por medio del tratado de Basilea cedió a los franceses el territorio oriental de la isla de Santo Domingo.

En Santo Domingo, particularmente, en donde los franceses gobernaban a una población que todavía seguía considerándose española, la traición de Napoleón contra los monarcas de España provocó la indignación de los propietarios más importantes que ahora se consideraban doblemente humillados al saber que también la Madre Patria había caído bajo el dominio francés y al ver sus negocios lesionados por la prohibición de vender sus ganados a los haitianos”[3]. Entre ellos se encontraba el propietario Juan Sánchez Ramírez, líder de la insurrección.

“El 11 de julio de 1809, los administradores franceses capitularon. Las tropas inglesas ocuparon la ciudad de Santo Domingo, hasta que en agosto del mismo año abandonaron el sector y la parte oriental volvió a ser nominalmente colonia de España. Así se inició el período conocido como la España Boba, es decir, de escasa o nula intervención metropolitana en los asuntos de la colonia, lo que duró hasta 1821”[4], donde se independiza finalmente, la parte oriental (República Dominicana) de la isla, de España.

Sin embargo, la independencia de una potencia extranjera no sería por mucho tiempo. Theodore Roosevelt, presidente de Estados Unidos, en 1905 obtuvo el acuerdo dominicano para que su país tomara la administración de las aduanas dominicanas, para ese entonces, la principal fuente de ingresos para el gobierno dominico. Los Estados Unidos acordaron utilizar parte de los ingresos de aduanas para reducir la inmensa deuda exterior de la República Dominicana. Vemos en esta maniobra la fútil excusa, que aún usufructúan, para intrometerse y violar la soberanía de los países Latinoamericanos.

En 1916, viendo que no les era posible controlar a su antojo los destinos del país caribeño, el entonces presidente Wilson ordenó la invasión a República Dominicana, la cual duró hasta 1924. Año en que deciden marcharse y dejar un gobierno funcional a sus intereses. Vale decir, que los dominicanos debieron soportar una de las peores dictaduras de América Latina, tal como la de Trujillo un cipayo con aires de grandeza fiel a los intereses económicos yanquis.

Mientras esto sucedía, las clases postergadas esperaban en su miseria que alguien se acordara de su existencia. Esos, en su ignominia, los sin nombres pronto alzarían sus voces para ser escuchados. “Ellos no tienen lecho, pero sus manos son las que hicieron nuestras casas/ Ellos comen cuando pueden pero por ellos comemos cuando queremos/ Ellos son zapateros pero están descalzos/ Ellos nos visten pero están desnudos/ Ellos son los dueños del aire cuando manejan alas, mas son los limosneros del aire de la tierra/ Ellos no hablan, tienen palabras vírgenes... Hacen nuevo lo viejo.../ La mañana lo sabe y los espera...”[5]

Juan Bosch y la segunda invasión yanqui
En febrero de 1963 luego de haber permanecido en el exilio 23 años, producto de la dictadura pro-norteamericana de Trujillo, es electo presidente el profesor Juan Bosch. Este pobre hombre cometió un error grave. El de enfrentarse a los sectores más poderosos. “Se trasladó a romper latifundios, provocando la ira de los terratenientes. La Iglesia Católica Romana creyó que Bosch estaba tratando de secularizar el país. A los industriales no le gustaba los beneficios que la nueva Constitución le otorgaba la clase obrera. Los militares, que antes disfrutaban de la libertad de hacer lo que quisieran, sintieron que Bosch los sometía. Además, el gobierno de los Estados Unidos se mostró escéptico ante el menor indicio de la política de izquierda en el Caribe después de que Fidel Castro se declarara abiertamente comunista”[6].

Como era de esperarse, su gobierno fue derrocado antes de cumplir un año de mandato.

En abril de 1965 el presidente Lyndon B. Johnson ordenó a los marines invadir la isla. Declaró que había dado orden a la infantería de desembarcar para proteger ciudadanos norteamericanos, y que había sido informada la OEA. Pero lo cierto es que en la OEA no se había hablado una sola palabra, nadie tenía la menor noticia, los delegados de la OEA se enteraron por radio y por televisión cuando habló Johnson que la infantería de marina yanqui había desembarcado en santo Domingo”[7]. De esta manera, la OEA una vez más servia para legitimar las pretensiones yanquis en el continente.

Un año más tarde, EE. UU. ya tenía candidato para manejar por su intermedio los destinos del país Centroamericano. Instaló en el gobierno a un tal Balaguer, instrumento que le garantizaba a Norteamérica la “estabilidad” en el país, para que sus empresas hicieran buenos negocios.

Un economista seguidor de Bosch
Hace unos meses asumió el poder de la República el economista Danilo Medina. Al igual que Juan Bosch, su gobierno está siendo criticado por la corporatocracia internacional. Hoy la excusa es “la falta de seguridad jurídica”. Vale decir, que las empresas extranjeras no manejen a su antojo la economía del país caribeño.

Medina, de 60 años, y quien sustituyó en el cargo a Leonel Fernández, también del oficialista Partido de la Liberación Dominicana (PLD), llamó a la población a concertar un “gran pacto social” para sacar de la pobreza a 1,5 millones de personas en los próximos cuatro años y engrosar la clase media.


“También habló sobre crear 400.000 empleos y mantener una tasa de crecimiento del PIB, de por lo menos un 4,5% de promedio anual (…) Para ello anunció, que fortalecerá el programa de asistencia social "Solidaridad", al que espera incorporar 200.000 nuevas familias (…) El nuevo gobernante afirmó que uno de los ejes centrales de su mandato será la salud de calidad y garantizó que toda familia empobrecida será incorporada al Seguro Familiar de Seguridad Social”[8].

Con la mirada puesta en la industrialización del país, cuya principal producción es la caña de azúcar y el café, busca resolver a partir de recursos genuinos la desigualdad que existe en el país. Lo cual ya empieza a hacer ruido.

“La empresa Concesionaria Dominicana de Autopistas y Carreteras (Codacsa), mayoritariamente de capital español, ha denunciado ‘la falta de seguridad jurídica` para las inversiones españolas en República Dominicana, después de que el pasado sábado, 11 de agosto, le fuera expropiado el peaje de la Autopista de las Américas por el Gobierno (…) El Estado dominicano procedió el pasado sábado, apoyado por un contingente armado del Ejército, a expropiar el peaje (…).”[9]

Mientras estos acontecimientos se desarrollan, con seguridad que se está urdiendo un golpe. La CELAC y el patriotismo de su pueblo son la única garantía de que República Dominicana se independice soberanamente de toda opresión venida desde el exterior.


Si alguien quiere saber cuál es mi patria, 
lo diré en una tarde americana.
Cuando el mundo se quite la cabeza
y le arranque la espina innominada.
Cuando el hilo de todas las fronteras
teja como una alfombra todas las patrias.
Y una risa inmensa
recorra las montañas
y haga huir como murciélagos despavoridos
a los acorazados con sus arrogancias,
con su larga cadena de oprobio
que une nuestras gargantas
y nos saca en sangre pulpa
las tierras perfumadas..
.[10]




[1] Republica Dominicana, Descubrimiento y colonización,http://www.jmarcano.com
[2] Ibíd.
[3] Ibíd.
[5] Manuel del Cabral, Ellos.
[9] EUROPA PRESS, MADRID, 16 Ago.
[10] Pedro Mir (poeta dominicano), Si alguien quiere saber cual es mi patria.



Hernán Ramón

miércoles, 15 de agosto de 2012

LAS FORMAS DE ENFRENTAR LA CRISIS


El Banco Central recientemente ha publicado el “Informe Macroeconómico y de Política Monetaria”, en el cual explica el contexto internacional y el comportamiento de la economía argentina en la primera mitad del año, haciendo un repaso por los principales indicadores económicos domésticos frente a un panorama de desaceleración de la economía global y una merma en la actividad comercial con nuestros principales socios (Brasil).

Panorama
En el segundo trimestre del año hubo una baja en la inversión debido a la caída en la construcción y en la adquisición de equipamiento durable para la producción. “La importación de bienes de capital acumuló en los primeros cinco meses del año una baja de 24% interanual”. “En el mismo sentido, pero con una intensidad menor, las compras al exterior de partes y piezas de bienes de capital se redujeron 1,4%”. Sin embargo se mantuvo el gasto de las familias producto de la estabilidad del mercado laboral, la inversión pública dirigida a los sectores más vulnerables (AUH), la actualización en las jubilaciones y el crédito al consumo (tarjetas de crédito principalmente).

En cuanto a las exportaciones, hubo una reducción del volumen exportable como consecuencia de una baja en los envíos al exterior de productos industriales, originada por la desaceleración de la economía de Brasil, y de productos primarios, a partir de los menores saldos exportables resultado de la sequía.

Respecto de la actividad industrial, así como la agropecuaria, muestran una desaceleración en comparación interanual con el mismo mes de 2011. “Las cantidades exportadas disminuyeron en torno al 8%”. Las exportaciones de Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA) se redujeron aproximadamente 7% en el segundo trimestre, tras crecer 4%  en el primero, obedeciendo esto a la sequía. Por su parte las cantidades exportadas de Manufacturas de Origen Industrial (MOI) experimentaron una disminución del 12%. La razón principal se encuentra en una disminución de la actividad de Brasil, a la sazón principal comprador de nuestros productos.

Por el lado de los servicios si bien muestran una desaceleración, al estar menos relacionados con el contexto internacional y, sostenidos por el mercado interno, el nivel de actividad no ha menguado demasiado. “Las comunicaciones, la intermediación financiera y el comercio mayorista y minorista volvieron a ser los sectores que crecieron en mayor cuantía y que contribuyeron de manera más significativa a la expansión de la actividad económica”. La telefonía registró la suba más elevada y permaneció como la dinamizadora del sector, al elevarse entorno a 13%.

En cuanto a las importaciones, en los distintos tipos de bienes, en el segundo trimestre del año las cantidades importadas exhibieron una reducción en torno al 18%. “Las importaciones de Bienes de capital registraron la caída más pronunciada, cercana al 40%”. Contrariamente, las importaciones de Combustibles y lubricantes experimentaron una suba en torno al 33%.

Hasta aquí, las conclusiones que podemos sacar a partir de este “Informe” son las siguientes: Hubo una merma de las exportaciones (MOA-MOI) producto de una desaceleración de la actividad de nuestros principales socios comerciales y la sequía. En cuanto a las importaciones si bien hubo una disminución fundamentalmente en los bienes de capital, continuamos con un problema estructural en el sector energético que nos impide disminuir la importación en este rubro.

Verdes
La riqueza financiera en la Argentina toma connotaciones verdes. Existe una gran dolarización de la misma. “Una particularidad de la formación de activos externos en la Argentina es que adquiere la forma de inversión en instrumentos líquidos (billetes, depósitos en el exterior) que producen mínimos retornos, a diferencia de lo que ocurre en otros países desarrollados y también emergentes donde las colocaciones se hacen en instrumentos de mayor retorno promedio, tales como inversiones de cartera (bonos, acciones) o en la forma de inversión extranjera directa” (1).

El meollo de esta cuestión se centra en que gran parte de la riqueza generada en nuestro país y por los argentinos, se queda fronteras afuera. No ingresa para ser reinvertida. Por un lado los ahorristas que optan por ahorrar divisas norteamericanas “bajo el colchón”. Por el otro, los oligopolios cerealeros y aceiteros que fugan (triangulación comercial nociva – fraude al fisco) o bien transfieren divisas hacia paraísos fiscales al igual que, las transnacionales mineras que transfieren renta a sus casas matrices. Todo ello posible, fundamentalmente, por la vigencia de la convertibilidad, a pesar de los esfuerzos realizados por el gobierno para menguar su alcance.

La principal fuente de dólares son las exportaciones. Estas tienen un valor significativo para el Estado argentino ya que depende de estos para “realizar los pagos vinculados con las importaciones, para atender los vencimientos de la deuda pública y privada en moneda extranjera, y para la acumulación de reservas internacionales en el Banco Central que, además de actuar como reaseguro de liquidez internacional, han contribuido a cancelar deuda pública” (2).

Actualmente el Estado deja de contar con enormes cifras de billetes verdes debido a que son acaparados por las principales firmas del país. Es decir: Cargill, Bunge,Aceitera General Deheza, Louis Dreyfus Argentina, entre otros.


Si bien el “cepo al dólar” que tanto preocupa a los representantes políticos de las empresas antes mencionadas (Macri, Biolcati, Cobos, etc.), ha permitido al Estado controlar una partecita de los dólares que necesita para hacer frente a sus compromisos, no son más que eso, una partecita. La torta se corta en otro lado.

Otras formas de enfrentar la crisis
Frente a la necesidad de importar combustibles (déficit energético), la baja de actividad económica de nuestros socios (Brasil), los coletazos de la crisis, es necesario llevar a delante políticas que le permitan a la Argentina reconvertir la renta sojera y minera en un Plan Industrial que le permita a nuestro país seguir creciendo con valor agregado y mayor generación de empleos, sin que la crisis internacional nos golpee.

Para eso debemos encarar otras formas, además de las desarrolladas al momento, que nos permitan salir del laberinto por arriba:

  • Declaración de Utilidad Pública de la divisa (previamente haber sido discutido el tema mediante Audiencias Públicas, ¡Qué argentino se opondría a que las divisas generadas por su esfuerzo sean manejadas por el Estado y no por Cargill a quien no votaron!).
  • Que los ingresos en dólares de las exportaciones sean liquidados en el Banco Central, por el comprador externo, y que éste pague su equivalente en moneda nacional a las empresas cerealeras.

Los “alertas” en nuestra economía comienzan a aparecer cada vez más claro. La legitimidad de este gobierno y sus actos precedentes nos esperanzan en una solución acorde a las que espera el pueblo argentino.




Notas
(1) Alfredo Zaiat, Explicación, Pagina/12
(2) Ibid.
Fuente
Informe Macroeconómico y de política monetaria, BCRA




Hernán Ramón


miércoles, 1 de agosto de 2012

¿Nunca antes?


“Cuando triunfó Perón en 1946, alguien,…me preguntó: ¿Y Usted, Raúl, qué quiere? Publicar un periódico opositor, respondí…ésa era la colaboración más sacrificada y eficaz que podía ofrecer a la obra de liberación que se iniciaba.”  Raúl Scalabrini Ortiz.

Por Carlos Leyba
¿Ya se hizo esta pregunta? Hoy, a partir de la decisión de la presidente sobre la promoción del financiamiento bancario a la inversión, hacer esa pregunta tiene asidero. La decisión, de  obligatoriedad de que los bancos dirijan parte (5 por ciento) de su cartea al crédito para la inversión, va en la dirección correcta.
¿Es eficiente, es eficaz, es suficiente? Veremos. Pero más allá del mérito, sin duda, llega tarde: la insuficiencia de inversión es un mega problema de la economía argentina.
Ni de hoy, ni de ayer, atrasa hace años y es la madre de todas nuestras decepciones. Pero el juicio se agrava luego de muchos años de crecimiento y de abundante liquidez.
La falta de inversión es madre de los males de la cuestión social (escolaridad, habitación, regresión distributiva, inseguridad)  de la debilidad competitiva (participación de la industria en la exportación, freno a las importaciones, de la debilidad fiscal (provincias sin caja, atraso de pago de obra pública), del vacío y desequilibrio territorial (desierto y Belindia: Bélgica en algunas partes e India en otras).
Detrás de todo está la carencia de inversión. Como nada de eso es nuevo, el problema de la ausencia de inversión es viejo.
No es extraño que la dirección sea correcta: muchas decisiones de la presidencia CFK marchan por la dirección correcta. Tampoco es extraño que llegue tarde: además es una tradición nacional.
Pero son muchas las decisiones presidenciales a las que podemos resumir de esa manera: correcta y tarde. Y por cierto de esta presidente; y de todos los que la han precedido en el ejercicio del poder.
Pero como el pasado, pasado es; el comentario aplica al presente y su entorno próximo. Frente  a la adversidad vamos a sugerir un método conocido. Pero no aplicado.
Tarde significa que hay daño grave como consecuencia de no haber tomado la decisión a tiempo, es decir, antes de que el problema sea gravoso.
La condición necesaria para la validez de este juicio es que “la decisión” sea materia conocida. Nadie puede exigir que se anticipe una herramienta que todavía no se ha diseñado, que es desconocida o que no ha sido descubierta. Hablamos de decisiones que hacen al uso de herramientas, suficientemente conocidas, ante situaciones acerca de las cuales tenemos suficiente información.
Es decir el caso “dirección correcta, pero llega tarde” corresponde a una decisión acerca de herramientas conocidas, aplicadas sobre problemas conocidos, en un tiempo lo suficientemente distante, desde el comienzo del problema, como para que la decisión tardía no aplaque sus resultados adversos sin pesadas consecuencias.
Phillippe Noiret, el gran actor francés, dijo – en unos de sus diálogos en Cinema Paradisso – “el progreso siempre llega tarde”. Siempre estamos sufriendo las consecuencias de no hacer lo que sabíamos que debíamos hacer.  La “tardanza del progreso”, es incapacidad, ignorancia, falta de voluntad para aplicar los remedios, los alimentos, las vacunas conocidas que habrían de evitar una desgracia.
¿Qué más vale tarde que nunca? Cierto. Pero… Darle de comer normalmente a un chico después del primer año de vida es mejor que no hacerlo. ¿A quien le cabe duda? Pero si no se alimentó, como Dios manda, en el primer año de vida, gran parte de su suerte, esta echada. No será, para decirlo en breve, una persona feliz. Ese año de vida es una condición necesaria, aunque no suficiente, para una vida feliz. El argumento “lo hicimos ahora” vale. Pero poco. ¿Cómo llamamos a lo que tiene poco valor?
Decisiones en la dirección correcta pero tardía. Tomemos alguna de cosecha reciente.
La descomunal crisis petrolera fue reconocida por CFK y después explicada por Axel Kicillof quien fue implacable con el responsable de la política, Julio De Vido.
Durante años se dijo, y muchos repetimos muchas veces, que la producción de petróleo y de gas declinaba, las reservas disminuían y no se realizaban inversiones en exploración. Que no todas las empresas invertían lo necesario. Y que muchas de ellas expatriaban sus utilidades. Que los organismos públicos no ejercían el control necesario y que las regulaciones eran insuficientes. Que, finalmente, ¿cómo llamarlo?, la instalación de la familia Eskenazi en el control de YPF era una burla al sentido común. Y que la entrega del petróleo vía concesiones extendidas, a plazos insólitos, antes de que venzan y sin imponer condiciones, era realmente una sucesión de actos contra el más elemental sentido del bien común. Y que parte de las consecuencias, además de los problemas de abastecimiento, eran el riesgo comercial de importaciones crecientes y a precios astronómicos. Y todo ello sin contar las inversiones, derivadas de la necesidad provocada, que nos veríamos obligados a hacer; y además las perspectivas negras para quienes, en su cuadro de horizonte para la inversión, debían tener en cuenta el futuro energético.
CFK denunció tarde la evidencia hecha pública durante años y mensuró los riesgos de la proyección importadora de la carencia de combustibles, apuntó a las importaciones y a la dilapidación de reservas. Asumió (vía expropiación de la mayoría) el control de YPF. Una decisión en la dirección correcta. La decisión tardía no es gratis. El tiempo de no exploración no se recupera. La producción perdida no volverá. Las utilidades de YPF (y de las demás compañías) han migrado sin colocarse en el país. El problema del petróleo y el gas es un caso típico de la dirección correcta (nos vamos a ocupar del autoabastecimiento) que llega tarde, cuando los daños advertidos e inferidos son enormes.
Lo mismo podemos decir respecto de la fuga del excedente en dólares. Años de denuncia de la fuga de capitales: durante el primer mandato de CFK se fugaron casi 73 mil millones de dólares. Capital generado por el esfuerzo nacional que no se recicla en el proceso productivo. Dirección correcta: reaccionar y tratar de contener la fuga a la manera pampa. Tardía: los dólares ganados por nuestro comercio ya se fueron. Las inversiones que podrían haberse hecho no se hicieron. Los trabajos, los salarios y los impuestos que se habrían generado no se generaron. Se alertó. No hubo reacción hasta que justamente los impuestos, los salarios, el empleo y las inversiones no se compadecen con el volumen que adquirió la economía. Es tarde. Pero con las mismas condiciones en que fugaron los dólares no vuelven. Dirección correcta: detener la fuga. Tarde: la fuga ya ocurrió.
Lo que motivó esta nota y el título ¿Nunca antes? Es que Cristina Fernández anunció que había dispuesto que el 5 por ciento de la cartera de los principales bancos deberían obligatoriamente ser canalizadas a la inversión. Esa decisión va en la dirección correcta: vincular el sistema bancario con la inversión. Y apuntar a la necesidad de incrementar la inversión. Esta decisión se suma a otras como la del Crédito del Bicentenario que también asocia al Banco de la Nación con la inversión. Insisto. La dirección es correcta. Pero ¿por qué decimos que llega tarde? Simple. Estamos sufriendo el impacto de una inflación importante en tiempos de una violenta desaceleración, cuando no caída, de la actividad económica. Todo incremento en la recaudación es, en última instancia, hijo de la inversión anterior. La gestión pública que procura inversiones es la que mayor rédito fiscal a futuro obtiene. Aunque tal vez en ese futuro no sea gobierno. El problema de la democracia es el largo plazo. Y la cura la visión de estadista. Poca inversión pocos estadistas.
La ausencia de inversión ha sido una característica de estos años de crecimiento económico inusitado para la Argentina: crecimiento sin inversión. No olvidar que hasta hace horas, para CFK, el capitalismo era consumo. Y lo dijimos antes: una versión exótica del sistema que ahora, para bien, parece haber cambiado.
¿Qué inversión le faltó al crecimiento? La reproductiva y la de la infraestructura asociada. Varias veces la propia presidente del Banco Central mencionó que la inflación era la consecuencia de la falta de inversión; o que la falta de competitividad de la economía, la sección de mayor valor agregado, no estaba causada por atraso del tipo de cambio sino por la ausencia de inversión. De acuerdo en la visión larga: no hay tiempo de cambio competitivo que cure la falta de inversión aunque puede incentivarla.
Para el mundo oficial la inflación no existe en los niveles que sufren los consumidores o en los niveles en que los sindicatos reclaman sus salarios; y eso desde 2006 en adelante. Es decir la distancia acumulada en estos 54 meses ha instalado un abismo de inflación entre los diagnósticos oficiales y las percepciones ciudadanas, sindicales y empresarias. El gobierno considera que somos un extraordinario caso de crecimiento de los salarios al ritmo del 20 por ciento anual o más, con una inflación que el gobierno sostiene, es de 4 por ciento anual (INDEC) aunque para la inmensa mayoría de los ciudadanos, para todos los sindicatos, empresarios y funcionarios del Ministerio de Trabajo que homologan los convenios supera el 20 por ciento anual desde 2006 en adelante.
Esa inflación, cuyo origen último es la falta de inversión, es la que nos aleja de la competitividad y aporta conflicto a la balanza comercial y es la que erosiona la atracción al ahorro en pesos. En un reciente discurso CFK mencionó que en Europa no podían creer que las paritarias en la Argentina estaban cerrando arriba de 20 por ciento de aumento salarial. ¿Qué es lo que no podían creer los europeos? ¿Qué los salarios crecían al 20 por ciento si la inflación marchaba al 4 como dice el INDEC? ¿O que los aumentos debían superar el 20 por ciento para compensar la inflación? La segunda pregunta no es la que CFK tenía en mente. La clave está en la primera. Nadie puede creer que la productividad en la Argentina orille el 16 por ciento para convalidar esos aumentos reales.  Y nadie lo puede creer por que, para que un fenómeno de esa naturaleza ocurriera, deben pasar cosas que aquí (y en ningún lugar del planeta) no han ocurrido con el capital físico, humano y natural.
En realidad al respecto estamos al revés.
El discurso presidencial sobre la inversión y el crédito, más allá de opinión que nos merece la medida, va en la dirección correcta. Primero porque la banca en la Argentina no cumple ninguna función relevante respecto de la inversión. Y por otra parte gana muchísimo dinero sin prestar. Los bancos arañan el 17 por ciento del PBI: una nada comparada con el resto del mundo. Pero sus ganancias han sumado en un año la mitad de la facturación de toda la ganadería nacional. Un despropósito. ¿Cuánto les deja el financiamiento del consumo? Mucho. Obligar a los bancos a prestar para invertir: dirección correcta.  Pero tarde. Los bancos ven mermar sus depósitos en dólares y deben achicar su cartera de crédito a la exportación. Los depósitos en pesos no crecen al ritmo necesario para una agresiva política de financiamiento amplia y larga; y no se conoce qué normas del BCRA apoyaran los descalces de plazos entre los depósitos y los préstamos largos.
Estamos en una economía desacelerada y a la retranca; y venimos de la alta velocidad. Si las políticas financieras para la inversión hubieran estado presentes al tiempo en que esta gestión arribó otra habría sido la suerte. Esa decisión no habría sido tardía.
Todo sería peor si no hubiera habido rectificaciones. Si hubiéramos seguido con la idea que importar energía era una buena cosa; que girar al exterior era una práctica saludable para no deprimir el tipo de cambio; o que la inversión viene sola detrás del consumo. Seguro que con esa práctica continuada a futuro estaríamos peor.
Pero las rectificaciones de hoy son eso: rectificaciones de la que era una dirección errónea. Bienvenida la rectificación. Pero necesitamos es una política de anticipaciones. De contemplar el espacio de las variables económicas en un escenario de futuro. Es decir sustituir el “nunca antes”, la reacción agitada ante la comida quemada, por el “siempre antes”. Las rectificaciones son hijas del paso a paso, la negación de la anticipación.
Son demasiados, innecesarios y evitables, los problemas que el “nunca antes” ha generado más allá de la eficacia (no sistémica) de algunas respuestas.
Lo mejor es anticiparse. Y para eso, lo mejor, es abrir las puertas a la crítica. Hacer que la ventilación haga saludable al sistema. Los sistemas cerrados se degradan. Raúl Scalabrini le negó a Juan Perón dirigir un diario oficialista. Para él servir al Proyecto Nacional era marcar los errores. Y eso hace anticipar los que están por venir. El viento de cola empuja y ayuda. Pero el viento, en una habitación cerrada, genera mucho desorden. La presidencia debería abrirse a la crítica para anticipar los problemas: siempre gobernar ha sido prever. Lo otro es administrar. Aunque sea en la dirección correcta.
Publicado por: Carlos Leyba (7 de julio de 2012), http://www.nosquedamosenel73.com.ar/

martes, 31 de julio de 2012

EL CANDIDATO DE DOÑA ROSA... Y DE LA SRA


Hugo Biolcati se subió al tren opositor, más allá de que pertenecía al mismo, pero esta vez con el traje de candidato. El estanciero de “la Dorita”, estancia productora de leche propiedad del mismo, dio un salto hacia la política tras dar su último discurso al frente de la Sociedad Rural Argentina. “Llegó la hora de despertar a la vida pública, es el momento de descubrirse como protagonista de esta imprescindible renovación moral que exige nuestra patria” sostuvo en el acto realizado el pasado sábado en la Rural, que inauguraba la celebre exposición anual.


Rodeado, como era de esperarse, de Mauricio Macri y su gabinete, el afamado personaje de las frases poco felices (recordarán su pronunciación luego de la reelección de Cristina, “Esa gente votó a Cristina, esa gente a la que no le importa que aparezcan casos como el de los Schoklender, ni que haya inseguridad. Sólo le importa pagar el plasma (…) A la gente en el interior no le va mal. Mira el programa de Tinelli y si puede pagar el plasma, no le importa nada más”), lanzó su candidatura haciendo un reconto de todo lo que está mal en el país, que en síntesis bajo su visión, lo que está mal es TODO, y es preciso mejorar.

El hombre habló de todo: "hoy tenemos el fracaso de una política” sentenció, producto  de “el rol perverso del Estado” que provoca: "parálisis económica”, "heladas, sequías, cenizas y desidia de los gobiernos”, "inflación negada”, "brutal inseguridad”, "manejo discrecional de los fondos”, "gobernantes genuflexos que mendigan dádivas”, etc, etc, etc. ¿Se da cuenta señora? ¡Hasta las heladas son culpa de este gobierno y del Estado que tenemos! ¿Cómo no votar a Biolcati?

Macri se esperanza
Macri se encontró de repente en la Rural, no por casualidad ni por que se hubiese perdido buscando un Rapipago para pagar la boleta de la luz, no. Estaba allí justamente para apoyar a un ¿posible Pro? o ¿compañero de fórmula? Ya que se esperanza con una nueva incorporación a su partido en vistas a las futuras elecciones.

Sostuvo en el acto de su amigo que “con la aplicación de políticas adecuadas el campo podría cuadruplicar sus exportaciones en el término de un año, crear un millón de puestos de trabajo y resolver los problemas de pobreza del país”. Todo un visionario, pero de 1880.

A esto debemos agregar que ambos personajes comparten la misma visión de la Argentina: Agroexportadora, sin un Estado molesto y que permita a la gente sabia hacer buenos negocios, de ser posible la implementación del voto calificado (hay mucha gente que te vota por el plasma, viste), libertad para comprar dólares, etc.

Ante una imagen en descenso directo, ¿que mejor para el Jefe de la ciudad que un refuerzo como este?

“El Campo”
Sabido es que en los últimos años uno de los sectores que más acumuló fue el mal llamado campo. Al hacer mención a este vale aclarar que estamos hablando del conglomerado exportador, los que son grandes productores, los que se quejan de las retenciones, los monopolios cerealeros, bah! la Sociedad Rural. Y por otro lado vienen los pequeños productores de la Federación Agraria (los que son apenas chacareros según Biolcati).

Los primeros se han visto beneficiados en los últimos años por los altos precios internacionales de los comodities. La reducción de cabezas de ganado (12 millones) que el sábado mencionaba Biolcati, tiene que ver con que muchas hectáreas se volvieron más rentables a raíz de la siembra de soja producto de su alto precio en los mercados internacionales.

Es el sector de la economía, que en relación, genera menos puestos de trabajo. Para crear el millón de empleos que profetiza Macri sería necesario que se plantara soja hasta en Lavalle. Además de ser el sector con mayor índice de trabajo no registrado.

En ese sentido el gobierno nacional apunta a una industrialización del sector, lo cual involucra fundamentalmente a los segundos (pequeños y medianos productores), los cuales han recibido en los últimos años impulsos del Estado (beneficios impositivos, Plan Agroalimentario, etc).

Doña Rosa
“En los años 80, Bernardo Neustadt –un genio maligno que acaso sea extrañado hoy por la derecha mediática– le puso nombre propio al “sentido común”: Doña Rosa. Al amparo de los miedos y los sueños módicos de esta ama de casa (poco instruida, pero esclarecida por los rigores de la vida cotidiana), el “sentido común” fue hilvanando relatos que el establishment necesitaba para legitimar sus políticas. Doña Rosa se convirtió, así, en el paradigma naïf que prefiguró al menemismo del “voto cuota”. Su gran mérito: traducir en consignas simplonas una sofisticada ingeniería social destinada, precisamente, a hacer pelota a todas las Doñas Rosa del país” (…) “Los candidatos de la derecha en el siglo XXI no invocan puntualmente a Doña Rosa; sin embargo, apelan en todo momento al imaginario de aquella heroína de ruleros y crochet. La despersonalizaron, a la pobre. Ahora utilizan los eufemismos “la gente” o “la sociedad” (nunca “el pueblo”, que alude a mistificaciones populistas ya superadas incluso en tiempos de Doña Rosa)” (1).

Para hacer todo lo que falta en nuestro país es necesario apelar al buen sentido o al común sentir del pueblo argentino, que no es lo mismo que el “sentido común” de las doñas Rosa, las Mirtha Legrand o los Macri, Biolcati, Magnetto, Alfonsín y compañía.

En su momento los argentinos supimos sacarnos de encima a las doñas Rosas ¿estarán regresando? Sólo la profundización del modelo se los puede impedir.

Nota:
(1) Fernando D´addario, Página 12.



Hernán Ramón