martes, 31 de julio de 2012

EL CANDIDATO DE DOÑA ROSA... Y DE LA SRA


Hugo Biolcati se subió al tren opositor, más allá de que pertenecía al mismo, pero esta vez con el traje de candidato. El estanciero de “la Dorita”, estancia productora de leche propiedad del mismo, dio un salto hacia la política tras dar su último discurso al frente de la Sociedad Rural Argentina. “Llegó la hora de despertar a la vida pública, es el momento de descubrirse como protagonista de esta imprescindible renovación moral que exige nuestra patria” sostuvo en el acto realizado el pasado sábado en la Rural, que inauguraba la celebre exposición anual.


Rodeado, como era de esperarse, de Mauricio Macri y su gabinete, el afamado personaje de las frases poco felices (recordarán su pronunciación luego de la reelección de Cristina, “Esa gente votó a Cristina, esa gente a la que no le importa que aparezcan casos como el de los Schoklender, ni que haya inseguridad. Sólo le importa pagar el plasma (…) A la gente en el interior no le va mal. Mira el programa de Tinelli y si puede pagar el plasma, no le importa nada más”), lanzó su candidatura haciendo un reconto de todo lo que está mal en el país, que en síntesis bajo su visión, lo que está mal es TODO, y es preciso mejorar.

El hombre habló de todo: "hoy tenemos el fracaso de una política” sentenció, producto  de “el rol perverso del Estado” que provoca: "parálisis económica”, "heladas, sequías, cenizas y desidia de los gobiernos”, "inflación negada”, "brutal inseguridad”, "manejo discrecional de los fondos”, "gobernantes genuflexos que mendigan dádivas”, etc, etc, etc. ¿Se da cuenta señora? ¡Hasta las heladas son culpa de este gobierno y del Estado que tenemos! ¿Cómo no votar a Biolcati?

Macri se esperanza
Macri se encontró de repente en la Rural, no por casualidad ni por que se hubiese perdido buscando un Rapipago para pagar la boleta de la luz, no. Estaba allí justamente para apoyar a un ¿posible Pro? o ¿compañero de fórmula? Ya que se esperanza con una nueva incorporación a su partido en vistas a las futuras elecciones.

Sostuvo en el acto de su amigo que “con la aplicación de políticas adecuadas el campo podría cuadruplicar sus exportaciones en el término de un año, crear un millón de puestos de trabajo y resolver los problemas de pobreza del país”. Todo un visionario, pero de 1880.

A esto debemos agregar que ambos personajes comparten la misma visión de la Argentina: Agroexportadora, sin un Estado molesto y que permita a la gente sabia hacer buenos negocios, de ser posible la implementación del voto calificado (hay mucha gente que te vota por el plasma, viste), libertad para comprar dólares, etc.

Ante una imagen en descenso directo, ¿que mejor para el Jefe de la ciudad que un refuerzo como este?

“El Campo”
Sabido es que en los últimos años uno de los sectores que más acumuló fue el mal llamado campo. Al hacer mención a este vale aclarar que estamos hablando del conglomerado exportador, los que son grandes productores, los que se quejan de las retenciones, los monopolios cerealeros, bah! la Sociedad Rural. Y por otro lado vienen los pequeños productores de la Federación Agraria (los que son apenas chacareros según Biolcati).

Los primeros se han visto beneficiados en los últimos años por los altos precios internacionales de los comodities. La reducción de cabezas de ganado (12 millones) que el sábado mencionaba Biolcati, tiene que ver con que muchas hectáreas se volvieron más rentables a raíz de la siembra de soja producto de su alto precio en los mercados internacionales.

Es el sector de la economía, que en relación, genera menos puestos de trabajo. Para crear el millón de empleos que profetiza Macri sería necesario que se plantara soja hasta en Lavalle. Además de ser el sector con mayor índice de trabajo no registrado.

En ese sentido el gobierno nacional apunta a una industrialización del sector, lo cual involucra fundamentalmente a los segundos (pequeños y medianos productores), los cuales han recibido en los últimos años impulsos del Estado (beneficios impositivos, Plan Agroalimentario, etc).

Doña Rosa
“En los años 80, Bernardo Neustadt –un genio maligno que acaso sea extrañado hoy por la derecha mediática– le puso nombre propio al “sentido común”: Doña Rosa. Al amparo de los miedos y los sueños módicos de esta ama de casa (poco instruida, pero esclarecida por los rigores de la vida cotidiana), el “sentido común” fue hilvanando relatos que el establishment necesitaba para legitimar sus políticas. Doña Rosa se convirtió, así, en el paradigma naïf que prefiguró al menemismo del “voto cuota”. Su gran mérito: traducir en consignas simplonas una sofisticada ingeniería social destinada, precisamente, a hacer pelota a todas las Doñas Rosa del país” (…) “Los candidatos de la derecha en el siglo XXI no invocan puntualmente a Doña Rosa; sin embargo, apelan en todo momento al imaginario de aquella heroína de ruleros y crochet. La despersonalizaron, a la pobre. Ahora utilizan los eufemismos “la gente” o “la sociedad” (nunca “el pueblo”, que alude a mistificaciones populistas ya superadas incluso en tiempos de Doña Rosa)” (1).

Para hacer todo lo que falta en nuestro país es necesario apelar al buen sentido o al común sentir del pueblo argentino, que no es lo mismo que el “sentido común” de las doñas Rosa, las Mirtha Legrand o los Macri, Biolcati, Magnetto, Alfonsín y compañía.

En su momento los argentinos supimos sacarnos de encima a las doñas Rosas ¿estarán regresando? Sólo la profundización del modelo se los puede impedir.

Nota:
(1) Fernando D´addario, Página 12.



Hernán Ramón


domingo, 29 de julio de 2012

¿HABEMUS PASO... EN MENDOZA?


Las elecciones del año pasado (14 de agosto), tuvieron la particularidad de haber sido llevadas a cabo mediante las denominadas PASO (Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias). La Ley de Reforma Política, que rige a nivel nacional, implementó este nuevo sistema para elegir candidatos. La misma nació bajo la iniciativa del Frente para La Victoria, más particularmente de Cristina Kirchner.



Por la misma los precandidatos que se presenten en las elecciones primarias sólo pueden hacerlo en un solo partido político, y para una sola categoría de cargos electivos. Por su parte, son los ciudadanos en general quienes deciden la interna de los partidos y no ya sus afiliados solamente.

Sus puntos principales son:
  • El sufragio “será obligatorio y se podrá emitir un voto para una sola agrupación política”. De esta forma, también "se eliminan las lista colectoras y espejos" y "se votará con el mismo padrón que la elección general”.

  • El manejo de la publicidad en radio y televisión. La misma se regulará bajo criterios de igualdad para todos los partidos políticos, para lograr "una distribución equitativa de espacios en medios audiovisuales”.

  • Para oficializar a los candidatos, los votos en las internas de cada partido tienen que alcanzar el 3% del total de votos positivos del distrito (es decir, excluyendo a los votos en blanco, anulados y ausentes).

  • En cuanto a los aportes, esta ley pretende que "los aportes y espacios en los medios sea 50% para todos los partidos de manera igualitaria y 50% de acuerdo al resultado de la elección anterior”.

  • Las modificaciones pertinentes incluyen un mayor control por parte de la Justicia sobre "el mínimo de afiliados” por partidos políticos, que para constituirse ahora necesitarán "afiliaciones permanentes, en lugar de adhesiones”.

En un primer momento, no faltaron quienes consideraron que la misma fortalecía el bipartidismo. Otros, en cambio, señalaron que constituía la eliminación de los “partidos chicos” por lo cual se convertía en anti-democrática.

Otros sostuvimos oportunamente, en su momento, que era una ley esencialmente más democrática y equitativa que la que regía hasta el momento. Las razones quedaron a la vista a través de los siguientes resultados: En primer lugar, el hecho de que todos los partidos que se presenten, teniendo la cantidad requerida de afiliados que exige la justicia, contaran en igualdad de condiciones con espacios radiales y televisivos, poniendo límites al financiamiento privado para las campañas. Ante esto, el Colorado ¿se acuerda de De Narváez? Se puso rojo de furia al no poder gastar sus millones en propaganda, como lo había hecho en el 2009 con fondos de dudosa procedencia. ¡Si hasta la izquierda cosecho votos gracias a esto!

En segundo lugar, muchos “sellos” dejaron de lucrar con el Estado debido a que no contaban con las afiliaciones necesarias. La parafernalia que significaba el hecho de que cincuenta o más partidos se presentaran a elecciones quedó en el olvido. De esta manera se dejaban de comprar adhesiones para poder presentarse a elecciones con un sello con el objeto de caranchar algo.

¿Y en Mendoza?
Esta semana, Legisladores del sector Azul del PJ presentaron un proyecto de ley para la implementación de las PASO en la provincia. Y de esta forma acoplarse a la ley vigente a nivel nacional. El proyecto, lleva la firma de Tanús, Carlos Bianchinelli, Cristian González, Norma Moreno, Rita Morcos, Alejandro Viadana y Mónica Zalazar. Establece que “las agrupaciones políticas procederán en forma obligatoria a seleccionar sus candidatos a cargos públicos, electivos provinciales y municipales, mediante elecciones primarias en forma simultánea, en todo el territorio provincial, en un solo acto electivo, con voto secreto y obligatorio, aún en aquellos casos en que se presentara una sola lista”.

Además, dispone que “cuando el Poder Ejecutivo nacional convoque a elecciones primarias para presidente y vicepresidente, y/o parlamentarios del Mercosur, y/o diputados nacionales y/o senadores nacionales, y/o convencionales constituyentes, la fecha de realización de elecciones primarias, simultáneas y obligatorias provinciales y municipales, se realizarán el mismo día”.

La presentación estuvo a cargo del presidente de la Cámara de Diputados, Jorge Tanús. El mismo, señaló que “la idea se estuvo analizando desde que se desarrollaron por primera vez en el país las elecciones primarias a nivel nacional, en agosto de 2011. A partir de allí hemos estado analizando esta posibilidad de implementar en Mendoza este sistema electoral que fue propuesto por el oficialismo nacional y aprobado por amplia mayoría en el Congreso”.

La normativa cuenta con 22 artículos, de los cuales el punto 8º del texto estipula que"los electores deberán emitir un solo voto por cada categoría de cargos a elegir, pudiendo optar por distintas listas de diferentes agrupaciones políticas”, en sintonía con la Ley 26.571. Las únicas diferencias entre la norma que impulsarán los azules y la legislación nacional están en el artículo 14, que fija como tope de gastos de la campaña hasta el 50% de la erogación total para publicidad y promoción de las elecciones generales. Además modifica la Ley provincial 2.551 e incorpora como condición para presentarse como candidato en los comicios generales haber"alcanzado el 1,5% de los votos válidamente emitidos en las PASO”.

De internas y opositores
La presentación hecha por el sector Azul, generó resquemores hacia dentro del propio oficialismo. Por un lado la Cámpora apoya la iniciativa y por el otro la Corriente, con mayor presencia territorial que los azules, consideran apresurada y sin consenso la iniciativa. En esta última se enrolan Ciurca, Abraham y Miranda. Por el momento el Gobernador Pérez muestra simpatías pero no define.

Por su parte, los radiganzos plantean el desdoblamiento, para evitar otro “efecto arrastre” de Cristina, y la boleta única. Va le decir, intentan salvar la ropa y tratar de conservar algunos quiosquitos, los pocos que les quedan, a través de las intendencias.

Por ahora los mendocinos permanecemos expectantes. No obstante desde RIN, consideramos necesaria una discusión seria sobre estos asuntos además de la necesidad de incluir en la misma la reforma de la Constitución, entre otros asuntos.

Hernán Ramón

LA VERGUENZA DE HABER SIDO Y EL DOLOR DE YA NO SER... (Segunda Parte)



  
La crisis y la caída del Primer Mundo. China y los países emergentes. El papel de la Argentina y de América Latina.

"Todos sabemos qué hubiera ocurrido en esta crisis sin la intervención estatal para mantener la confianza y apoyar la industria: el colapso total. No es cuestión de liberalismo, ni de socialismo, ni de derechas, ni de izquierdas, es una realidad"
Nicolas Sarkozy, presidente de Francia, en la Cumbre Económica Mundial de Davos.



¿Un mundo ‘no polar’?

Día a día se le complica  más a EE UU mantener disciplinados a sus súbditos. Samir Amin, enumera en su libro “Más allá del capitalismo senil”, los principales monopolios en que se centra el poder norteamericano, en esta “nueva fase” del sistema capitalista a escala mundial (el monopolio de la tecnología de punta, el control de los mercados financieros, control de los recursos naturales, monopolio de los medios de comunicación y de las armas de destrucción masiva), sin embargo hoy en día han dejado de ser exclusivos del Estado norteamericano y están siendo disputados por otros países.

Para Barack Obama, quien se encuentra decidido a una reelección, el panorama se presenta complejo:

  • Actualmente, la deuda de EE UU con China excede el billón de dólares,

  • La deuda nacional de EE UU superó el 101,5% del PBI,

  • La taza de pobreza para los niños que viven en EE UU es del 22%,

  • La taza “oficial” de desempleo el del 8%,

  • Solo en 2010, 2,6 millones de estadounidenses cayeron bajo la línea de pobreza,

  • Según Forbes, los 400 estadounidenses más ricos tienen más riqueza que los 150 millones de estadounidenses más pobres.

A esto debemos sumarle los siguientes datos internacionales. Tanto el FMI como el Banco Mundial están siendo marginados ante países que en su momento decidieron cancelar deudas para adquirir independencia y hoy se aprestan a crear organismos de crédito paralelos, ejemplo: Banco del Sur, Banco asiático, etc. Por otro lado si bien China posee una gran reserva de dólares, la segunda compradora de bonos yanquis en el extranjero después de Japón, actualmente realiza gran parte de sus intercambios comerciales con otras monedas (impulsa un área de libre comercio asiática), ante lo cual esta economía, se espera sea la primera a nivel mundial en 2016 según analistas, podría ir reemplazando poco a poco a la moneda yanqui en las transacciones internacionales.

Estos datos ponen en evidencia las conclusiones de El Libro Blanco sobre la defensa y la seguridad nacional, aprobado por el gobierno francés en junio del 2008: “El mundo occidental, es decir, principalmente Europa y Estados Unidos, no es más el único poseedor de la iniciativa económica y estratégica en el sentido que todavía tenía en 1994”, O las palabras del ex ministro de Relaciones Exteriores francés Hubert Védrine: “Occidente perdió el monopolio de la historia y del gran relato”(1).

Los países llamados “emergentes”, por su parte, han ocupado lugares antes impensados y reclaman nuevos (obtuvieron lugares dentro del G7 que debió ampliarse a G20, reclaman reformas en Naciones Unidas, especialmente en el Consejo de Seguridad, han creado nuevas zonas de comercio y defensa, ejemplo la Unasur, etc.). Lo cual los presenta como contracara de los nuevos protectorados europeos, España, Italia, Grecia, que actualmente se “ajustan” a los designios de la troika: FMI, BM, BCE.

Estos últimos están a la merced de la recetas impuestas por estos organismos e incluso han cedido parte de sus soberanías al sistema financiero. Para muestra sobra un botón: En España se acaba de anunciar un aumento del IVA, se despiden empleados públicos, se aumenta la edad jubilatoria, se achica el Estado, etc., todo esto a los efectos de salvar a los bancos (Bankia) mientras miles de españoles se encuentran bajo la línea de pobreza.

Es verdad que la actual crisis por la que atraviesan estos países, incluido EE UU, se los esta llevando puestos, hablando mal y pronto, sin embargo no está muerto quien pelea. Estados Unidos sigue siendo aún la principal potencia económica y militar. El futuro de lo que vendrá… queda en manos de los futuristas…

La Argentina ¿Qué medidas tomar?
Santiago Niño Becerra, en su libro El Crash del 2010 dedica un capitulo a América Latina, en el cual opina de que manera la actual crisis puede afectar a las economías regionales. Este destacado intelectual, sostiene que al ser estos países poseedores de recursos naturales se encuentran ante una gran posibilidad de desarrollarse dado el valor de los mismos como así también valiéndose del hecho de que son el puntapié fundamental para llevar a cabo la industrialización de los mismos (punto principal que los separa de los países desarrollados).

Sin embargo se equivoca al dar como un hecho consumado y perdurable lo siguiente:“Los recursos que Latinoamérica tiene ahí están, pero el verdadero control es mínimo (…) Aunque los nacionalice (…) las economías productoras no tienen control alguno sobre los aspectos financieros que son imprescindibles en los procesos que acompañan en la obtención de esos recursos (…) sin esos apoyos financieros la sola propiedad de los recursos poco representa.” De esta manera y bajo una visión europea, propia de su origen, concluye que la única forma de explotarlos es bajo ayuda financiera externa o bien bajo inversiones extranjeras.

Lo cierto es que lejos de esto, los Estados latinoamericanos están en condiciones de generar recursos genuinos a los efectos de llevar a cabo la explotación de sus riquezas de manera soberanas. Es cuestión de animarse a hacerlo. De decisión y legitimidad política.

La Argentina se encuentra ante el dilema actual de profundizar el modelo, evitando que los coletazos de la crisis golpeen nuestra economía o, ajustar tal como lo hacen los países centrales. Lo segundo seria retroceder a la época vivida y culminada en los sucesos de 2001. Lo primero, avanzar hacia la realización de la patria.

Para esto último, es necesario que el gobierno encabezado por Cristina Fernández dé por tierra con toda la legislación menemista y delarruista a los efectos de que el Estado pueda disponer de la renta nacional que actualmente se le escapa de las manos o, que mejor dicho, se encuentra en otras manos. Tal como es el caso de la renta minera ¿Existe legitimidad para hacerlo? Sí. ¿Voluntad? Veremos.


Hernán Ramón

domingo, 22 de julio de 2012

LA VERGUENZA DE HABER SIDO Y EL DOLOR DE YA NO SER... (Primera Parte)


La crisis y la caída del Primer Mundo. China y los países emergentes. El papel de la Argentina y de América Latina.

“Exhorto al establecimiento de un nuevo orden económico mundial, que incluya una reforma de las grandes instituciones financieras internacionales y abogo porque los países ricos asuman sus responsabilidades y minimicen el impacto de la crisis” Wen Jiabao, Primer Ministro chino, en la Cumbre Económica Mundial de Davos.



El reconocido diario francés Le Mond Diplomatique, en su edición especial mayo-junio, titula “El fin del primer mundo”. De esta manera, sostienen los especialistas que en él escriben, que el mundo avanza inexorablemente hacia la multipolaridad ante la caída del poderío que ostentaba hasta hace pocos años los Estados Unidos. Más complejo aún, por esto de que en política el poder siempre lo ostenta alguien, aclaran que China, al igual que otros países emergentes (Rusia, Brasil, India, Turquía, Sudáfrica), empiezan a ocupar los espacios cedidos por el gigante del norte, hoy sumido en una profunda crisis.

¿Será acaso el fin de los Estados Unidos como primer potencia a nivel mundial? ¿Ocupara China ese lugar? ¿Cómo salvar Europa? ¿Qué papel le toca a América Latina? ¿Qué medidas debe tomar la Argentina ante la crisis?

El derrumbe del “american way of life” ¿Y el Pato Donald?
Salido de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos fue el país que se encontró mejor parado tanto militar como económicamente. Inglaterra, endeudada, estaba debilitada; Francia, extenuada; la Unión Soviética, desangrada (1). En julio de 1944 se definieron las nuevas reglas financieras mundiales a partir de los acuerdos de Bretton Woods, lo cual termino de consagrar a EE.UU. como la principal potencia. Estos acuerdos, además, reafirmaban el dólar como moneda internacional y creaban los organismos que hicieron posible lo anterior: el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial (en ese entonces Banco Internacional para la Reconstrucción y el Desarrollo). Tiempo después se diseñaba el Plan Marshall para financiar a Europa con billetes verdes y afirmar el peso de éste, a la vez que garantizaba importantes mercados para las exportaciones yanquis. El dólar se imponía al igual que la hegemonía del país que lo emitía.

A partir de entonces, los dirigentes estadounidenses podían hacer lo que quisieran, y los otros debían pagar. Cuando la situación se torna demasiado difícil, cambian unilateralmente las reglas del juego (…) Así, el 15 de agosto de 1971, el presidente Richard Nixon decretó que la moneda estadounidense ya no sería convertible en oro. No habría más que el papel (…) (2). Los gobiernos fueron cediendo poco a poco y las transacciones comerciales pasaron a realizarse en dólares a la vez que, los bancos centrales los acumulaban. A mediados de la década de los 60, Charles de Gaulle criticaba ante el “Privilegio exorbitante del dólar”.

Como consecuencia del denominado Estado de Bienestar, importantes sectores sociales de los países industrializados, aumentaron considerablemente el poder adquisitivo. Para mantener esta situación era necesario aumentar la producción y, en forma paralela, el consumo a los efectos de que se pudiera absorber lo fabricado. Para sostener este nivel de vida, era necesario aumentar el consumo, aun de productos superfluos que comenzaron a ser publicitados como imprescindibles. A lo cual se suma, el hecho de contar con materias primas y recursos (petróleo) baratos, en gran parte aportadas por los países subdesarrollados. “A fin de lograr ese objetivo, fue creado en los Estados Unidos un nuevo estilo de vida, que comenzó a difundirse como el american way of life (estilo de vida americano). Para ello, se utilizaron dos elementos: la publicidad y la disminución de la calidad de los productos, con el fin de que tuvieran menor vida útil y por lo tanto, fuera necesario reponerlos más rápidamente” (3).

Esta nueva forma de vida se basaba en el consumo de todo tipo de artículos, como uno de los principales caminos para la realización individual de los seres humanos. Es decir, “derrochar sin miedo que alcanza para todos”. Se dejaban en segundo plano muchos de los valores culturales sostenidos hasta entonces, como el crecimiento intelectual y espiritual.

“Las características de ese ‘estilo’ fueron —además del consumismo— la exageración, la ostentación de la riqueza y la grandiosidad, reflejadas en todos los órdenes. La industria automotriz norteamericana, por ejemplo, se diferenció de las demás por el enorme tamaño de sus vehículos y por su mayor potencia. Los automóviles Impala, inmensos en tamaño, se convirtieron en el símbolo de la riqueza de los años 60. Se creó, de este modo, una notoria influencia y hasta dependencia cultural, pues el resto de los países estuvieron influidos por la moda y las preferencias norteamericanas, más allá de sus propias tradiciones o idiomas” (4).

Un símbolo de época fue aquel simpático personaje, el Pato Donald, vestido de marine norteamericano creado por el ex agente de la CIA, Walt Disney. Disney y sus personajes se convirtieron en “una reserva incuestionable del acervo cultural del hombre contemporáneo (…) Y su criatura era el portavoz no sólo del american way of life, sino también de los sueños, las aspiraciones y las pautas de comportamiento que los Estados Unidos exigían a los países dependientes para su propia salvación. El cómic se revelaba como un manual de instrucciones para los pueblos subdesarrollados sobre cómo habrían de ser sus relaciones con los centros del capitalismo internacional” (5).

Hoy en día ese estilo de vida al que hacíamos mención es una quimera aún para los propios norteamericanos. El estallido de la crisis rentístico-financiera en los países centrales ha sumido a millones de personas en la pobreza, desempleo y hambre. Los años dorados parecen lejanos y el futuro se avizora incierto para millones de estadounidenses, españoles, franceses, etc. “Al carcomer el centro neurálgico del capitalismo, la multibillonaria estafa piramidal que derivó en la actual crisis financiera y económica global ha tenido por lo menos el mérito de dejar en evidencia que las falencias del neoliberalismo no se deben a unas cuantas manzanas podridas: son las raíces mismas del árbol las que están corrompidas” (6).

Con ello se ha puesto en tela de juicio no solo la economía de los países del llamado Primer Mundo, sino también las usinas que avalan culturalmente a los mismos.


Notas:
(1)   Martine Bulard, “El poder mundial se desplaza”, Le Monde.
(2)   Ibíd.
(3)   Felipe Pigna, El mundo contemporáneo.
(4)   Ibíd.
(5)   Ariel Dorfman – Armand Mattelard, “Para leer al Pato Donald, comunicación de masas y colonialismo”, edición Siglo Veintiuno.
(6)   Pablo Stancanelli, “Un mundo en transición”, Le Monde.






Hernán Ramón

jueves, 14 de junio de 2012


COSTA RICA: UN PAÍS SIN EJÉRCITO
 
Esta es una nota de una serie de documentos y trabajos que estamos dispuestos a presentarle al lector con el correr de los días, sobre la importancia de la CELAC.

Pretendemos desde aquí, poner sobre el tapete aquellas tradiciones político-socio-históricas que nos unen con el resto del continente y resaltar la importancia de este organismo que excluye al principal opresor de estos pueblos libres, EE. UU. Y exponer una serie de notas referidas a cada país integrante del mismo. 
“Somos un país porque fracasamos en integrar una Nación” decía Ramos, quizás la historia 200 años después nos de revancha.

El país centroamericano dejó de ser colonia del Imperio Español allá por 1821, en tiempos de la Revolución Americana, el avance napoleónico en Europa y el comienzo de la intromisión yanqui hacia el sur de sus fronteras. No obstante, Costa Rica formalmente se autoproclamó, el 31 de agosto de 1848 como República Soberana e Independiente.

Las costas “ricas” que abrazan dicho país, que dieron origen a su nombre, eran propiedad de las familias hacendadas que controlaban, no solo la economía, sino también el Gobierno. Sin embargo, costas adentro la situación era distinta.

A principios de 1830 Costa Rica se encaminaba a formar parte de la División Internacional del Trabajo, incorporándose como país agroexportador. El avance del cultivo de café y de banana luego, atrajo la atención de los consorcios yanquis que prontamente se aprestaron a instalarse en dicho país.

Respecto del cultivo de café, en un primer momento fue promovido desde el Estado, quien entregó tierras y semillas a pequeños productores para su siembra. Estos productores luego se veían en la obligación de venderles la producción a los propietarios de las plantas de procesamiento que en definitiva eran quienes lo exportaban. Estos últimos compraban a bajo precio y vendían a precio internacional. Este es el origen de la oligarquía costarricense que poco a poco fue monopolizando las tierras y el cultivo del café. A la vez que se constituía como principal aliado del capital extranjero.

Respecto de la plantación de banana, fue la miel que hizo las delicias de la United Fruit. Este consorcio norteamericano controló el monopolio y las tierras de dicho país, en cuanto a la producción y comercialización de banana, así como en gran parte de los países de Centroamérica como hemos hecho mención en notas anteriores.

En el caso de Costa Rica, el avance de la United Fruit trasciende el concepto de lo que se conoce como mecanismos de intervención indirecta ya que es un claro ejemplo de injerencia por parte de un consorcio internacional en la política interna de un país

Un país sin ejército
Tras la crisis del 29, este pequeño Estado no encontraba forma de hacer frente a la misma, ya que día a día se desplomaba el precio del café en los mercados internacionales. Las clases más postergadas transgredieron la historia y el “orden” en Costa Rica y decidieron sublevarse ante las clases oligárquicas que sometían al país al atraso.

“El presidente Calderón Guardia trató de ofrecer a los trabajadores insatisfechos un ‘nuevo trato’, mediante la aprobación de reformas sociales que evitaran una revolución social. Las reformas calmaron a la clase trabajadora, pero suscitaron el antagonismo de los más adinerados” (1). De esta manera la oligarquía costarricense se negaba a convidar las migajas de sus enormes beneficios al resto del país. En 1948, el fraude electoral sirvió de pretexto para que la indignada oposición fogoneara la Guerra Civil, que duró un mes. El líder del movimiento de insurgencia y del Ejército de Liberación Nacional fue José Figueres Ferrer, quien en ese tiempo era un granjero conocido como “Don Pepe”.

Imagen de José Figueres Ferrer en la moneda costarricense.

Al final de la Guerra Civil, el entonces presidente Don Pepe, introdujo ciertas modificaciones institucionales encaminadas hacia lo que él denominaba “La Segunda República”. Dentro de las muchas reformas implementadas por Don Pepe, estaba la decisión de abolir el ejército. Esta medida poco feliz trajo grandes consecuencias al país.

“La decisión de abolir el ejército, dio como resultado que una mayor parte del presupuesto del gobierno fuera destinada a proporcionarles a los pagadores de impuestos, educación, cuidados médicos, y otros servicios. También, colocó a Costa Rica dentro del foco mundial como una fuerza neutral en una región abatida por la guerra. Históricamente, Estados Unidos ha sido el principal aliado y fuente de asistencia extranjera. Para garantizar la integridad y seguridad del país, los gobiernos costarricenses incrementaron sus lazos con Estados Unidos, y se han convertido en un importante aliado moral para esta potencia mundial” (2).

Este hecho singular, el de ser el único país de Latinoamérica que no cuenta con un ejército propio, determinó que Costa Rica haya sido desde entonces una mera base norteamericana.

Como decía Jorge Abelardo Ramos, el Ejército en una semi-colonia, como es el caso de los países latinoamericanos, está presente en toda la vida nacional a lo largo de su historia. En el caso argentino: “En lo que a nosotros respecta, no será ocioso recordar que el Ejército argentino está presente a lo largo de ciento cincuenta años de vida independiente. Está presente para bien y para mal, al servicio del país y en contra de él, ha sido mitrista y montonero, porteño y nacional, artiguista y antiartiguista (Ramírez y López), roquista y portuario, yrigoyenista y antiyrigoyenista, peronista y antiperonista, librecambista y proteccionista, aliado al pueblo y convertido en policía militar, defensor del Puerto y constructor de la unidad del Estado, exterminador de gauchos y conquistador del Desierto. Ha sido todo eso y quién sabe que destino le aguarda” (3).

Al igual que en la Argentina, en Costa Rica el ejército fue quien forjó la independencia y a su vez quien reprimió a los campesinos. Es decir, nacional o antinacional dependiendo los intereses que represente. Este se encuentra sometido al carácter que el Estado asuma, ya sea en defensa de las clases postergadas, motor del progreso histórico, o de las clases parasitarias aliadas al capital extranjero.

El Ejército y la Revolución Nacional

La actual Presidenta de Costa Rica, la politóloga social-demócrata del Partido Liberación Nacional, Laura Chinchilla Miranda (la primera mujer en ocupar ese cargo en su país) ha incluido al mismo como miembro de la CELAC y actualmente apuesta al camino de la unión (político-comercial) con los países hermanos del continente, hecho que no deja de entusiasmarnos como latinoamericanos.

Sin embargo, Costa Rica tiene aún deudas pendientes por delante como lo es el hecho de reconstruir su ejército nacional para la defensa de sus recursos, y de esta forma defenderse del pillaje extranjero. Sabemos que este siglo estará signado por la disputa de los recursos en el mundo y Latinoamérica como principal poseedora de los mismos deberá luchar por conservar la riqueza de las actuales y futuras generaciones.

Enfrentando esta posición, el gorilaje “progresista”, tanto argentino como latinoamericano, hace gala del hecho de que Costa Rica no posea ejército propio, e intentan mostrarlo como un ejemplo de país “civilizado” y no bélico. Pero nada dicen de las bases yanquis. Debemos recordarles que San Martín, Bolívar, Belgrano, entre otros,  eran militares al mando de un ejército.

Sostenemos, a pesar del gorilaje tilingo, que es necesario que sean expulsados los más de 7.000 marines que actualmente se encuentran asentados en suelo costarricense. Prerrequisito fundamental para la liberación de Costa Rica y Latinoamérica en su conjunto.

“Cuando la patria está en peligro, todo está permitido, excepto, no defenderla” (General Don José de San Martín).

Notas:


(2) Íbid.

(3) El Ejército y la Revolución Nacional


Hernán Ramón

martes, 22 de mayo de 2012

LA MINERÍA DEL SIGLO XXI


Avance y retroceso de la soberanía argentina.

La discusión está planteada. Desde hace algún tiempo, en la Argentina se viene discutiendo la minería bajo distintos matices. Más allá de las insuficiencias en la discusión, lo importante aquí es que el tema se encuentra sobre el tapete. Las causas podemos encontrarlas en el desarrollo industrial de los últimos años y la necesidad de contar con una política minera acorde a las circunstancias, la recuperación de soberanía sobre nuestros recursos (YPF), la necesidad de mantener equilibrada la balanza comercial, la transferencia de renta nacional al exterior por parte de las multinacionales, etc.


El control sobre los recursos naturales por parte del Estado se convierte en un hecho fundamental para un país periférico que desea desarrollarse como el nuestro, en un marco de independencia económica, justicia social y soberanía política. Sobre todo en un contexto global como el que atravesamos, signado por una espectacular crisis del sistema rentístico financiero en donde los países centrales pretenden quedarse con lo que no les pertenece para poder salir del paso.

El siglo XXI se nos presenta, desde ya, como una dura disputa sobre el control de los recursos.

Avance y retroceso
Es necesario entender las causas que hoy en día nos llevan a replantear el asunto. Teniendo presente de donde venimos, para poder dilucidar hacia donde vamos.

La constitución del 49, en su articulo 40 sostenía que: “Los minerales, las caídas de agua, los yacimientos de petróleo, de carbón y de gas, y las demás fuentes naturales de energía, con excepción de los vegetales, son propiedad imprescriptibles e inalienables de la Nación, con la correspondiente participación en su producto que se convendrá con las provincias”.

Era lógico que en la etapa de mayor industrialización de la argentina, el Estado controlase soberana y legítimamente sus recursos, los cuales eran puestos al servicio de esa industria y al desarrollo del país en su conjunto.

Esto significó no solo el control soberano sobre nuestros recursos sino también un acto de soberanía económica enmarcada en un proceso de sustitución de importaciones y ascenso de la clase trabajadora argentina. La demás legislación peronista, respecto a la minería (creación de la CNEA, desarrollo de carreras técnicas vinculadas al sector, etc.), giraba en torno a dichos objetivos.

A partir de 1976 y particularmente en los 90, el Estado asume una posición liberal y cede paso, en distintos ordenes, al sector privado para que administre los destinos del país.

En 1993, por medio del Acuerdo Federal Minero, el sector quedó bajo el control del capital extranjero, fundamentalmente de las empresas multinacionales. El Acuerdo, suscripto entre el Estado Nacional y las provincias, tenía por objeto “Promover el desarrollo sectorial consensuando medidas necesarias para atraer inversiones nacionales y extranjeras”.

Invocando un falso federalismo, se dio paso al saqueo de las multinacionales sobre los recursos naturales del país. El Estado Nacional reconoció a las provincias como titulares legítimas de dichos recursos (Constitución 1994), y de esta manera abrió la ronda de negocios.

Ese falso federalismo, fue desembocando en una negociación desigual entre provincias y multinacionales. Mientras el gigante Estado norteamericano apoyaba a sus empresas en la explotación de recursos fronteras afuera de su país, el pequeño Estado provincial de Mendoza, ahogado financieramente, debía negociar con estas a precio vil sus recursos.

Para ello fue necesario un marco legal que sustentara el saqueo. El Acuerdo Federal Minero en su novena y décima declaración rezaba: “Las Provincias propiciarán la eliminación de aquellos gravámenes y tasas municipales que afecten directamente a la actividad minera”. (…) “En correspondencia con las medidas adoptadas por la Nación, las Provincias propiciarán la eliminación del impuesto de sellos para todos aquellos actos jurídicos relacionados con la prospección, exploración, explotación y beneficio de sustancias minerales, con excepción de los hidrocarburos sólidos, líquidos y gaseosos”.

Por otro lado, la ley de Inversiones Mineras del 93 establece que “en aquellas provincias que se cobre regalías mineras y que estén adheridas a esta Ley, el valor de las mismas no podrá superar el 3% del valor "boca mina" del mineral. Este valor es el que resulta de tomar el valor del primer producto comercializable menos los costos necesarios para llegar al mismo, excluidos los de extracción”. El 3% de lo que la empresa declare (!) en boca de mina, es lo que perciben las provincias por sus minerales.

Además garantizaba que: “A todo nuevo proyecto minero o ampliación de uno existente, se le asegura que por 30 años no le será aumentada la componente impositiva, ya sea ésta de orden municipal, provincial y nacional, al igual que los regímenes cambiario y arancelario, que les regían al momento de la factibilización técnico económica de los proyectos”.

Dicha legislación era complementada por la Ley de Inversiones Extranjeras, que ponía en igualdad de condiciones a los capitales nacionales con los capitales foráneos.

Todo esto con la venia de una dirigencia política cómplice con el saqueo del país.

El Pacto Federal Minero, cambio de rumbo
Según la secretaría de Minería de la Nación, se esperan para este año inversiones en el orden de los 3.500 millones de dólares, superando holgadamente a los 2.300 millones que del 2011. En los últimos nueve años, este sector pasó de representar el 0,2% del PBI al 1,2%. Hoy la actividad genera más de 500 mil puestos de trabajo directo e indirecto en todo el país.

Los números son alentadores, ahora bien “uno de los cuestionamientos que caben a este sector tiene que ver con quiénes son los que se quedan con la renta minera. Es decir, cuántas de las divisas que se generan a partir de esta actividad extractiva quedan en el país para ser reinvertidas, ya sea en la generación de valor agregado o en infraestructura” (1).

Respondiendo a lo anterior, en el marco de la OFEMI (Organización Federal de Estados Mineros), se celebró hace unos meses el Pacto Federal Minero suscripto por las provincias mineras del país.

El mismo prevé la participación del Estado en las ganancias de las compañías extractoras a partir de la conformación de sociedades mixtas. Lo cual supone que, no solo perciban un minúsculo 3% por sus recursos las provincias sino que puedan contar con mayores beneficios en la explotación de los mismos. Por otro lado, sienta las bases para que cada provincia pueda desarrollar empresas estatales a los efectos de llevar a cabo la extracción, explotación e industrialización. Es decir que participe en la cadena de valor agregado de sus recursos.

El surgimiento de empresas públicas mineras determinaría una mayor recaudación en las arcas provinciales y una modificación profunda de la estructura productiva de las mismas, con preservación y cuidado del medio ambiente. Esto nos pone en una situación totalmente distinta a la de los 90, puesto que el Estado es quien decide e incide directamente sobre la actividad y no el mercado o bien las multinacionales extranjeras.

Este hecho se encuentra enmarcado en el rumbo trazado a nivel nacional, en un proceso de industrialización y generación de empleo que necesita ser profundizado.

Lo que falta
La minería es la madre de las industrias. Para continuar con el desarrollo de nuestra industria es necesario que el Estado maneje el control de sus recursos. De ello se desprende la necesaria planificación estatal sobre los mismos.

El Pacto Federal Minero, a contramano del Acuerdo de los 90, esta encaminado en ese sentido. Sin embargo es necesario erradicar los resabios del menemato y desmantelar el andamiaje legal que nos condena a ser un país sin control soberano sobre sus recursos, presa del pillaje extranjero. Es necesario un nuevo Código de Minería, al igual que una nueva Ley de Inversiones Extranjeras e Inversiones Mineras, a los efectos de adecuar dicha legislación al nuevo rumbo emprendido (2).

Por otro lado “la discusión sobre los beneficios económicos generados a partir del aprovechamiento de los recursos naturales se debe hacer sobre la base de la investigación” (3)y en este sentido el Estado debe proveer de científicos y técnicos al país para el desarrollo de dicha actividad. A la vez que seguir generando puestos de trabajo. “Las manos de los mineros son el avío para la puesta en funcionamiento de una nación que suma inclusión social y recursos económicos a partir del buen funcionamiento del uso racional de los recursos naturales, que puestos en valor, son un aporte sustantivo a la economía regional y nacional” (4).

La discusión como dijimos al comienzo, esta planteada. Es necesario profundizar el actual proceso de industrialización y la minería no puede permanecer al margen de ello.



CITAS
(1) Sebastián Premici, Revista Debate.

(2) Recordamos a aquellos que en su momento, o actualmente, sostienen que esta estructura jurídica fue y es progresiva para el país y de carácter desarrollista, que Raúl Presbichs se les adelanto hace ya tiempo con respecto a esto. El abanderado de la CEPAL resaltaba incansablemente el papel benefactor de los capitales extranjeros y la necesidad de generar las condiciones (“marco jurídico”) para atraerlo. No obstante, este “desarrollista” no tuvo inconveniente en comulgar con los golpistas liberales del ´55.

(3) Red de Académicos por el Desarrollo Sustentable.

(4)  Documento de AOMA (Asociación Obrera Minera Argentina).



Hernán Ramón